El caso que estremeció a la opinión pública en Loreto ha dado un giro determinante. Las pericias forenses del Ministerio Público confirmaron que el suboficial de la Policía Nacional, Luis Magallanes, no disparó directamente contra el cuerpo del cantante Eduardo Ruiz Sanz, sino que realizó un único disparo defensivo hacia el suelo mientras huía, al verse acorralado y perseguido. El proyectil, según el análisis balístico y la reconstrucción del hecho, rebotó y terminó impactando fatalmente en la víctima.
El informe pericial es contundente: el ángulo del impacto, la deformación del proyectil y los restos encontrados en la escena confirman que el disparo no fue directo ni intencional, sino resultado de un acto reflejo de defensa propia.





